La idea de Fischer: un ajedrez sin memorización

En 1996, cuando vivía en el exilio (residía en Budapest), Bobby Fischer anuncia en Buenos Aires una nueva variante del ajedrez que ha ideado: el Chess 960 (o Fischer Random Chess). La idea es sencilla de formular pero profunda en sus implicaciones: colocar al azar las piezas en la primera fila al comienzo de la partida, según reglas precisas, de modo que las primeras jugadas de una partida de nivel profesional dejen de ser únicamente memorización de teoría preparada.

Fischer, obsesionado desde siempre por la autenticidad del combate sobre el tablero, había identificado en los años noventa lo que consideraba una corrupción del juego: las partidas de alto nivel se convertían cada vez más en competiciones de memorización, en las que el resultado de las 15 o 20 primeras jugadas solía estar decidido antes de que los jugadores se sentaran. Quien mejor había preparado su teoría ganaba la fase de apertura automáticamente.

Las reglas del Ajedrez 960

En el Ajedrez 960, la fila de fondo (todas las piezas salvo los peones) se dispone al azar con estas restricciones:

1. Los alfiles deben estar en casillas de colores distintos (uno en casilla blanca y otro en negra).

2. El rey debe colocarse entre las dos torres (para que el enroque siga siendo posible).

3. Los peones permanecen en su fila habitual (la fila 2 para las blancas y la fila 7 para las negras).

4. Las piezas negras reflejan simétricamente las piezas blancas.

Estas restricciones dan lugar exactamente a 960 configuraciones posibles, de ahí el nombre. La disposición habitual de las piezas (numerada 518 en el sistema de Reinhard Scharnagl) es una de esas 960 y no tiene ningún estatus particular.

El enroque en el Ajedrez 960

El enroque es la regla que más adaptación requiere en el Ajedrez 960. En el ajedrez clásico, como la posición del rey y de las torres es fija, las reglas del enroque son sencillas e intuitivas. En el 960, las piezas pueden estar en cualquier lugar de la primera fila.

La regla adoptada es que el enroque funciona por destino: tras enrocar, el rey acaba siempre en g1 (enroque corto) o en c1 (enroque largo), y la torre acaba en f1 (enroque corto) o en d1 (enroque largo), igual que en el ajedrez clásico. Pero las casillas que se atraviesan pueden variar según la posición inicial. Una vez que se está acostumbrado, esta regla resulta natural.

Regla práctica del enroque: En un tablero físico, la FIDE recomienda colocar primero el rey fuera del tablero, cerca de su casilla de llegada, mover la torre y después situar el rey. Así se evita cualquier ambigüedad, sobre todo cuando rey y torre son vecinos o cuando una de las dos piezas no se mueve.

Por qué los campeones adoran el 960

Magnus Carlsen, campeón del mundo de ajedrez clásico de 2013 a 2023, hizo del Chess 960 su formato predilecto tras renunciar al título clásico. En 2024 cofundó el circuito Freestyle Chess y en febrero de 2026 ganó el primer campeonato del mundo FIDE de Freestyle (960), después de dos intentos fallidos en 2019 y 2022.

Hikaru Nakamura, Richard Rapport y Levon Aronian son otros supergrandes maestros que destacan especialmente en este formato. No es una casualidad: son jugadores conocidos por su creatividad y su capacidad de «ver» las posiciones sin apoyarse en la memorización.

El impacto en la teoría: las «metaaperturas»

Un descubrimiento interesante del Ajedrez 960 es que ciertos principios de apertura siguen siendo universales sea cual sea la configuración inicial. El control del centro, el desarrollo rápido de las piezas, la protección del rey: estos principios se aplican en las 960 posiciones de partida.

Esta universalidad ha llevado a algunos teóricos a replantear la enseñanza de las aperturas. En lugar de enseñar líneas concretas para memorizar, el enfoque del 960 favorece la comprensión de los principios, un planteamiento pedagógico que muchos entrenadores reconocen como más sólido a largo plazo.

Chess 960 contra ajedrez clásico: una falsa oposición

Algunos puristas acusan al 960 de ser una «traición» al ajedrez tradicional y a sus partidarios de ser incapaces de memorizar la teoría de aperturas. Esta crítica pasa por alto lo fundamental: el 960 no sustituye al ajedrez clásico, lo complementa.

El propio Fischer nunca pretendió que el 960 debiera sustituir al ajedrez clásico. Quería la alternativa, la posibilidad de jugar sin que la preparación previa fuera el único factor determinante del resultado. Ambos formatos conviven perfectamente en la práctica moderna, y muchos jugadores practican los dos con el mismo placer.

Cómo empezar con el Chess 960

En Chess.com y Lichess, el Chess 960 está disponible con un solo clic. La posición inicial se genera al azar antes de cada partida y las reglas se aplican automáticamente. Para jugar cara a cara en un tablero de verdad, bastan unas tiradas de dado o un generador aleatorio para elegir una de las 960 posiciones de partida.

Para los principiantes, el Chess 960 es paradójicamente una excelente manera de aprender a jugar al ajedrez, porque le obliga a pensar por sí mismo desde las primeras jugadas, sin poder copiar una línea memorizada. Los principios estratégicos se hacen visibles de inmediato cuando no se puede uno esconder tras la teoría.

Equípese para jugar el 960 en condiciones

El Chess 960 se juega tanto en un tablero de verdad como en pantalla. Un bonito estuche de ajedrez de nogal o de maderas nobles hace de cada partida, sea cual sea la configuración inicial, un placer añadido. Descubra la selección de Le Palais des Echecs.

Ver los estuches de madera →

Para comprender la filosofía de Fischer detrás de esta invención, lea su biografía completa. Y si quiere explorar otros aspectos de la cultura ajedrecística, descubra la historia del ajedrez desde la antigua India.